El día que fui como la novia de Keanu Reeves

¡Está por todos lados! Todos hablan de Keanu Reeves y su novia, Alexandra Grant, una galardonada artista, cuya exitosa trayectoria profesional, se ha visto opacada por algunos comentarios bastante crueles sobre su aspecto físico. “Está muy canosa”, “Se ve muy grande”, “No es nada linda”, “Qué mal gusto tiene”; y de más opiniones hirientes, que se leen por las redes. 


Y digo hirientes, porque más de una vez me insultaron como a Alexandra. Nunca fui la chica bonita de la escuela, más bien era la llenita, de baja estatura, con frenillos en los dientes y demás características, que quizás me colocaban por debajo del promedio. Sin embargo, siempre fui súper sociable. El tipo de niña que se llevaba bien con todos, hablaba con medio mundo, daba consejos a quienes me los pedían, sacaba buenas notas en la escuela y en, general, proyectaba seguridad y felicidad por la vida. Tal vez, esa era la razón por la que era como una especie de imán para los chicos populares. Y aunque algunas me llamarían “suertuda”, cada vez que andaba con “el guapo” de la escuela, las críticas y los insultos me llovían. “¡Cómo ésa, puede andar con él!”, “¡Qué le vio!”, “¡Está bien gorda!”, “¡Qué chaparra!”… eran el tipo de comentarios que me perseguían, cada vez que un chico popular, ponía los ojos en mí. 

Así, poco a poco, esa confianza, ese amor y esa alegría que proyectaba por la vida, se fue disipando. Después de años de críticas, me fui creyendo lo que los demás decían. Y no ayudaba que algunos de los chicos con los que andaba, compartieran conmigo que sus conocidos no aprobaban la relación, porque creían que yo no era suficiente. Algunos, decidieron terminar, aconsejados por sus amigos y yo no entendía, por qué importaba tanto lo que los demás dijeran. Por un tiempo decidí no volver a salir con nadie y me volví apática hacia el amor. Pensaba que, sin amor propio, no tenía nada que ofrecerle a nadie.

Hasta que llegó él. Una vez más, un chico apuesto y popular con la madurez de Keanu. El chico que no dejaba de decirme un solo día lo afortunado que él era por estar a mi lado, el chico que hablaba orgulloso con sus amigos sobre mí y presumía mis logros como si fueran suyos, el chico que me impulsaba a seguir mis sueños y me inspiraba a crecer. El chico que me regresó la confianza en mí misma y me llevó a entender que, aunque las palabras de los demás pueden ser hirientes, NADIE tiene el poder de dañarte si tú no lo permites. 


Y sí…no faltará quién diga: ¿Por qué no pudiste darte cuenta de eso por ti misma? ¿Por qué necesitaste de un hombre para abrir los ojos? Mi respuesta es simple: Es humano querer sentirse amado, es de gran ayuda tener quien te eche porras y, sobre todo, es elemental contar con un sistema de apoyo, cuando tu autoestima está por los suelos. No necesariamente tiene que ser un hombre el que te “salve”. Puede ser tu hermana, tu amiga del alma, una vecina. Lo importante es contar con alguien que te recuerde cuánto vales y dejar de hacer caso a los comentarios destructivos, porque éstos te pueden dañar permanentemente el alma. 

Por esa a Alexandra, la novia de Keanu, que ha sido fuertemente criticada por su físico, le digo: A ti, hermosa y talentosa mujer, ¡que te valgan madre los comentarios negativos! Los envidiosos siempre hablarán. Tú eres una mujer de gran valor y Keanu lo sabe, esa es la razón por la que está CONTIGO y con nadie más. No dejes que las críticas destruyan tu felicidad. Sigue transmitiendo la elegancia, la seguridad y la alegría que irradias, porque el físico desaparece con el tiempo, pero la belleza interior (no solo es más atractiva) sino que ¡nunca se desvanece! ¡Y eso, créemelo, provoca la peor de las envidias!

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