Mi salud mental está mal (y aceptarlo está bien)

Mi salud mental está mal y hoy quiero compartirles una historia sobre cómo ha sido este difícil camino para mí y para muchos de ustedes.

No podemos negar que los últimos años han sido caóticos (por decir poco) pero la realidad es que no todos lo vivimos igual, muchas de nosotras, no solo tuvimos que lidiar con la pandemia, el trabajo, el encierro y demás; también tuvimos que ver, cara a cara, a todos nuestros problemas de salud mental. Y si les pasó lo mismo que a mi, entonces saben lo angustiante que es estar frente a tus peores demonios sin tener la distracción de una vida cotidiana. 


Alguna vez leí una frase que decía: “No me asusta el infierno porque yo ya he estado allí muchas veces”. Y, en su momento, no le tomé importancia. Hoy les puedo decir que he ido y venido del inframundo y gracias a eso me he empezado a conocer realmente. Porque ¡vamos! Afrontemos que, la mayoría, tenemos guardados nuestros peores aspectos en una caja bien cerrada, dentro de un lugar recóndito de nuestro cuerpo. 

Si, por alguna razón, sientes que este post es para ti, continúa leyendo, porque les voy a contar mi historia, que no es bonita, aún no tiene un final feliz y no se parece en nada a los cuentos de hadas

Al principio del 2020, cuando empezó la pandemia y yo todavía era mi antigua yo, con sus cosas buenas y malas, pero una yo entera, contenida, moldeada, aprobada socialmente, todo parecía que saldría bien y así pasaron los días como las golondrinas del poema de Gustavo Adolfo Becquer. Cuando, de repente, las cosas empezaron a cambiar, mi yo estaba transformándose, algo se empezaba a apoderar de mi, una sensación de desapego, de irrealidad, una tristeza profunda y dolorosa, una oscuridad que venía desde dentro y se apoderaba de cada célula de mi ser, primero de manera silenciosa, rapaz pero contundente. 


Meses después y a pesar de que los hospitales estaban cerrados y los doctores atendían lo menos posible me diagnosticaron, y esas palabras fueron un punto de inflexión que arremolinó mi mente con una serie de preguntas: ¿Cómo yo podría tener un problema de salud mental? ¿Es una enfermedad real como la tos o el cáncer? ¿Cuándo se va a ir, es curable? ¿Van a medicarme? ¿Qué demonios me está pasando? 

Todas esas preguntas se tatuaron en mi cabeza e hicieron que fuera aún más confuso, entonces entendí la frase; ahora estaba en el infierno y no podía ver más allá de mi propia nariz. Yo sé que algunos de ustedes ahora se identifican conmigo, saben que no es fácil, que es angustiante, que es doloroso y que sabes que en algún punto podría matarte. 

Pero NO, no, no, no, este post no se trata de auto compadecernos, con el tiempo y muchas crisis (de las cuales les ahorraré los detalles) entendí que el hecho de que mi salud mental esté mal, no me define como persona, no me hace menos, no me aísla.

Y esta última palabra es importante, “aislarte”, no lo hagas, porque tú y yo nos necesitamos. Estoy consciente de que no nos conocemos, pero tenemos historias similares y ese es el verdadero propósito de escribir esto, que sepas tanto tú, como yo, que allá afuera hay millones de personas que están luchando una batalla interna, que están gritando en silencio, que están llorando en silencio, que están sufriendo en silencio. 

Hoy les puedo decir que estoy mucho mejor, aunque, no les voy a mentir, tengo recaídas, muchas veces tengo miedo, otras tantas lloro sin control, pero al mismo tiempo, sé que estoy a mitad de un largo camino hacia la recuperación y que con un mucho esfuerzo y ayuda de las personas que me aman, algún día podré regresar a contarles cómo fue que sobreviví, porque esa debe ser nuestra meta, sobrevivir, vivir, y entonces poder compartir nuestras travesías para ayudar a alguien más. 

En el mundo, se estima que existen 450 millones de personas con problemas de salud mental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) ¿Son bastantes, no? Leer esta cifra, me hace sentir menos sola y más comprometida. Tú que estás leyendo esto y tienes un padecimiento, solo quiero decirte que eres una persona muy valiente, que vales mucho, que nunca olvides tus sueños, que luches, que des una buena pelea a tu enfermedad, porque para mi, como para todas las personas que te rodean, eres importante, eres una estrella, eres un universo maravilloso. 

Si apenas estas enfrentándote a esto, no dudes en buscar ayuda, ese siempre será el primer paso. En México existe La Linea de la Vida, a la cual puedes llamar a este numero cada vez que lo necesites :800 911 2000. En USA, existe el National Suicide Prevention Lifeline cuyo numero es 988 y tienen personal capacitado para atenderte en español.

Finalmente, no lo olvides, tu salud mental es muy importante, y es hora de hacer algo al respecto. Si no eres tú, ¿Quién va a ayudarte? ¿Quién lo hará? Si no es ahora el tiempo para luchar, entonces, ¿Cuándo?

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